Que, además de guardar y mostrar información, el software puede entenderla y actuar: clasificar un email y crear la ficha del cliente, responder dudas de clientes con la información de tu catálogo, leer una factura y pasarla al ERP o avisarte antes de que se acabe el stock.
La IA se integra dentro de la aplicación, en los puntos donde ahorra trabajo o mejora decisiones.